|
IGLESIA DE LA ESTANCIA DE JESUS MARIA
“… primeramente por la puerta principal entrada al Patio de las
casas, contiguo al Portico de la Iglesia, la cual es de madera
de algarrobo, vieja, corriente de Zerrojo, Zerradura y Llabe
con sus goznez de fierro, una campanita de bronce y un lienzo de
pared de mampostería de los dos lados, cuia puerta esta á la
parte del Sur …”.
En el inventario y tasación de la Junta de Temporalidades de
1769, se describe minuciosamente todo lo que posee la Estancia
de Jesús María.
Más de trescientos ochenta años han pasado desde los comienzos
y han llegado a nuestros días, la gran iglesia y el pintoresco
patio claustrado en dos de sus lados, carente del ala sur este,
de la cual solo se habían hecho los cimientos al momento de la
expulsión.
El patio cuadrangular y la iglesia en el lado sur recuerdan a la
de Alta Gracia, respondiendo a la planta genérica del monasterio
medieval.
La construcción se desarrolla en dos plantas. En el ala
noroeste, dada la importante pendiente del terreno, en planta
baja solo tiene galerías y en planta alta galería y
habitaciones. Por el parejo del muro que contiene al suelo en
planta baja, todo en piedra bola entera, es probable que sea la
parte más antigua de la construcción.
Los arcos del claustro, de gran solidez, tienen en sus enjutas
pintorescos óculos cuadrifolios y en este sector, a pesar de
tener las impostas para las bóvedas, el techo es plano de
tirantería y bovedillas.

El ala noreste incluye en planta baja, el amplio local de la
vieja bodega y sobre ella, las habitaciones de los jesuitas.
Este es el sector que, según los documentos, se le atribuye, en
forma directa al Hermano Bianchi
(Ver Biografía).

La hermosa iglesia, que no llegó a concluirse en su totalidad,
esta descripta por el Padre Sobrón, en claros términos. “Es de
planta muy simple: cruz latina con crucero ancho cuanto la nave,
pero menos profundo que el presbiterio. La nave es de tres
tramos bien diferenciados por robustos contrafuertes a manera
de pilastras, que soportan los arcos fajones de la bóveda”.

“Esta cubierta por una bóveda de cañón corrido con cúpula sobre
el crucero, algo rebajada, sin tambor pero con linterna. El
arranque de la bóveda esta marcado por una gruesa cornisa que
gira por todo el interior, acompañando los resaltes de los muros
que cobran así, aspecto de verdaderas pilastras. Tiene además,
una rica decoración,
patentemente posterior, de
claro aire germánico”.








Desde el presbiterio, algo profundo, se accede a las dos
sacristías.
La de la derecha, tiene una elaborada cubierta de cuatro
pabellones y linterna, que parece haber sido pensada como en
elegante baptisterio barroco o capilla de planta central.
Exteriormente, está terminada con una cúpula que remata en un
bulbo apuntado, propio de la cultura centroeuropea.
En su parte posterior, por una escalera se accede a la hermosa
espadaña, estructura de piedra, resuelta en tres niveles con dos
orificios en el segundo y uno en el tercero, para alojar
sendas campanas. Se ubica diagonalmente a la fachada posterior.



La fachada principal orientada al sur-sureste, no estaba
concluida a la hora de la expulsión. Es de factura posterior y
está comprendida por algunas de las restauraciones que han
dañado su calidad original y alterando sus valores.




Es difícil precisar, con la documentación disponible y la
redacción de la misma, las fechas de ejecución de las
distintas construcciones y los autores actuantes, proyectistas y
directores técnicos; entendiendo además, que el proceso fue muy
largo y por tanto, pueden haber intervenido varios
responsables.
El Padre Furlong, el arq. M. Buschiazzo, A. Lascano Gonzalez,
entre otros, le atribuyen al H. Bianchi
(Ver Biografía)
la autoría del templo, pero son solo supuestos sin documentación
que los avalen.
El Padre D. Sobrón, en cambio, lee tres etapas en la
construcción de la iglesia. La
primera correspondiente al presbiterio y la sacristía, por su
perfecta unión con los claustros del oeste. Esto le hace pensar
que pertenecen al diseñador de los planos del conjunto y que
seguramente comenzó la construcción. Sin asegurar la autoría, el
diseño de la sacristía que ya estaba en 1721, recuerda un aire
cercano al origen bohemio
del H. Juan Kraus S.
J.
La segunda etapa cree que abarca el crucero y las dos primeras
crujías de la nave. En esta pueden haber intervenido Prímoli o
Bianchi y puede haberse desarrollado entre los años 1718
a 1720. Los brazos
poco profundos del crucero,
si bien armonizan con la
cúpula rebajada, desentonan con la profundidad del presbiterio.
Cúpula y crucero tiene una concepción más “lombarda”.
La tercera etapa sería la última crujía. Que en realidad más que
tramo de la nave, es el nártex, determinado por la bóveda de
sostén del coro alto, que va desde la última pilastra hasta el
muro del frente de la iglesia.
|
Es manifiesta la rusticidad en la técnica constructiva de
esta etapa, comparada con las anteriores.
En el año 1701, se suscitó el enojoso pleito entre los
Jesuitas y el Obispo Mercadillo por cuestiones del diezmo.
Los enviados de este último, en la iglesia de Jesús María,
quitaron la pila bautismal, bajaron las campanas
y por último,
suspendieron
el culto, clavando para ello las puertas.
En ese momento todavía no se había terminado la espadaña con
su escalera a la sacristía, pues aquellos señores vieron
“a las espaldas de la dicha iglesia estar colgadas dos
campanas en unos horcones que servían de campanario”.
La espadaña conserva una piedra con la fecha 1762,
seguramente el año de su terminación. |
 |
En las Cartas Anuas de 1720-1730 escribían:
"...
hace poco se
construyó desde los cimientos el nuevo edificio de la viña de
Jesús María con su comedor y ocho aposentos estando la obra
todavía sin acabar”.
En las Anuas de 1735-1740 se anota
que: “… en la estancia de Jesús María se ha construido una
cómoda y sólida casa habitación para los nuestros y una nueva
bodega de vino”. A lo largo de esos 40 años nada se dice de
la iglesia.
En el memorial del Padre José de Aguirre, en su visita el 28 de
septiembre de 1721, puede leerse: “…
2º Para cautelar los inconvenientes que puede haber en que el
negrito salga fuera muy de mañana para tocar a Ave María, y de
noche a las Ánimas, se hará una escalera para las campanas en el
aposento del rincón con una tribuna para la iglesia”.


De las mercedes, compras y donaciones de tierras.
|
06 – octubre – 1576
(merced) |
El Teniente General de Gobernador de las Provincias del
Tucumán. Don Lorenzo Suárez de Figueroa, en nombre de Su
Majestad y del Señor Gobernador, hizo merced al vecino
de la ciudad de Córdoba Don Pedro Deza, …
de un pedazo de tierra que tenga una legua en el río de
Guanusacate, de una parte y la otra del río, con media
legua de ancho la tierra adentro, y hacia las sábanas para
sus chacaras y heredamientos de riego y con la que pueda
sacar toda el agua del río en asequias para regarlo, el
cual pedazo corre y se cuente mas abajo del camino real
por donde pasan de presente los españoles y carretas
… que
hacía la dicha merced para siempre jamás
… atento que la
dicha tierra no há sido ni es labrada ni cultivada de los
naturales del dicho valle de Guanusacate ni de otros. |
|
09 – agosto – 1588
(merced) |
El Gobernador y Capitán General Don Juan Ramírez de
Velazco, desde Santiago del Estero, hizo merced a Don
Alonso de la Cámara, de unas tierras de media legua de
largo por media de ancho, ubicadas sobre el arroyo de
Guanusacate y aguas arriba hacia la sierra, de las tierras
linderas de Don Pedro Deza. |
|
20 – noviembre – 1605
(compra) |
El Alférez Real Gaspar de Quevedo, compra a Don Alonso de
la Cámara, …
un pedazo de tierra de las que tengo en Guanusacate,
término y jurisdicción de esta dicha ciudad de la otra
banda hacia Santiago del Estero, las cuales dichas tierras
de presente se riegan de la asequia que viene al molino
…
Continúa la escritura determinando el uso y partición del
agua de regadío. |
|
19 – Junio – 1606
(venta) |
Por ante el escribano Juan Díaz de Ocaña, Alonso de la
Cámara vendió a Gaspar de Quevedo, un molino de moler
trigo que yo tengo y poseo en las tierras y asiento de
Guanusacate de la banda del río y hacia las tierras de
Miguel de Ardiles, con las piedras y aderezos que tiene, y
casa, y un pedazo de tierra que está entre el molino y
unas tierras que vendió a Juan Rodríguez Cordero y el
susodicho la vendió
la dicho Gaspar de Quevedo
… le bendo el dicho molino por
precio y cuantía de 300 pesos de plata. |
|
17 – noviembre – 1615
(amojonamiento)
|
En la fecha comparecieron Don Gaspar de Quevedo, que
estaba extendiendo, por compras, su propiedad y Don
Miguel de Ardiles, señor de la chacra y estancia y
viña, llamada Chinsacate y de común acuerdo convienen
en mojonar sus límites para evitar discusiones. |
|
15 – enero – 1618
(compra de la estancia)
 |
Con la intervención del escribano Alonso Nieto de Herrera,
el Provincial de la Compañía, R.P. Pedro de Oñate S.J.
adquirió para el Colegio, la estancia de Quevedo.
Dice la
escritura: Sepan cuantos esta escritura vieren, como
yo, Gaspar de Quebedo vecino y Alferez Real de
la Ciud. De Córdoba, Prov.a
de
Tucumán
...
otorgo por la presente que por mí y por mis
herederos y sucesores, vendo realmente a el Colegio de la
Cía. de el Ne. de Jesús de esta dicha ciudad, y
en su nombre y para el dicho Colegio al P. Pedro de Oñate,
Provincial de la dicha Cía. Es a saber: las tierras y
chácaras que tengo y poseo en Guanusacate , ocho leguas
poco más o menos de esta ciudad, que son las que hube y
compre del general D. Alonso de la Cámara y Juan Rodriguez
Cordero, persona que las hubo del dicho D. Alonso
...
que la cantidad que son se declara en la merced que hizo
el Gral. D. Lorenzo de Figueroa a Pedro Deza vecino que
fue de esta ciudad que se entiende, todas las tierras que
están del la otra banda del río hacia el norte, que
lindan con tierras de Miguel de Ardiles y por la otra
banda del río, que es la banda que cae hasta la ciudad…
las cuales le vendo con veinte mil cepas de viña, poco más
o menos
...
que está cercada con tapias
...
Continúa enumerando todo lo clavado y plantado:
molino,
agua, ganados, tinajas, barriles, esquilmo de la viña …
todo lo vendo por precio y cuantía de ocho mil pesos
corrientes de a ocho reales.
Tres días después, los jesuitas tomaron posesión de las
tierras. |
|
13 – febrero - 1618
(donación de tributos) |
Don Gaspar de Quevedo y su esposa, Doña Mariana de
Aguilar, hicieron la siguiente donación: In solidum
decimos que por cuanto tenemos particular devoción con la
religión del nombre de Jesús … hacemos gracia y
donación
…
al Colegio de la Cía. de esta ciudad de los
tributos y tasa
… que nos pertenecen de los indios
… todos
los cuales estan poblados en las tierras de Guanusacate …
y gocen de la tasa y tributos que nos pertenecen como
encomenderos que somos de ellos.
|
|
01 – mayo - 1618
(merced) |
Con la idea de ir eliminando las fracciones de terreno que
quedaban dentro de los límites de sus tierras, el
Gobernador Luis de Quiñones Osorio, a petición del
Provincial P. Pedro de Oñate hizo merced al Colegio
Máximo, de dos leguas de una tierras vacas
… que lindan
con tierras de dicho Colegio que antes eran del Alferez
Gaspar de Quevedo y corren dos leguas río debajo de
Guanusacate, hacia las tierras que llaman de Cavinda
… Para
sustento y conservación de dicho Colegio. |
|
06 – octubre – 1628
(venta) |
Diego Negrete de la Cámara , hijo de Alonso de la Cámara,
vendió al Colegio de
la Cía.
un
sitio de una cuadra poco más o menos que tengo en las
tierras
de Guanusacate, junto al Molino de
la dicha Compía. con más, el asiento de las
casas que dicho Colegio há edificado
… y un pedazo de
tierra que tengo en el mismo sitio de Guanusacate,
lindando con tierras de Miguel de
Ardiles
a la parte del norte … dos cuadras mas o menos.
El valor de la venta fue de $50.- |
|
Año 1631
(compra) |
Los jesuitas compran al sureste las tierras
identificadas como
San Cristóbal (o
Camta), ampliadas en años posteriores con dos mercedes. |
|
Año 1640
(donación) |
Don Francisco de Avendaño hace donación, al Rector
Francisco Väzquez Trujillo, de “media legua en
cuadro” y otros pedazos de tierra al sur oeste. En
este año la estancia se extiende hasta el poblado indígena
de Ministalalo, cuyas tierras recibe en merced. |
|
12 – mayo - 1672 |
La audiencia de Buenos Aires falla a favor de los jesuitas
con respecto al pleito sobre
“el quinto de aguas del
río Guanusacate” que venían sosteniendo con Don Luis
Ponce de León y otros, desde alrededor
de trece años
atrás. Un larguísimo entredicho, que siempre tuvo fallos
favorables para el Colegio, pero los supuestos
damnificados, continuaban apelando en todas las instancias
posibles. El último recurso se interpuso ante la Audiencia
de Chuquisaca. |
|
Año 1678
(venta) |
Don Luis Ponce les vende sus tierras y viñas de
Guanusacate, a los jesuitas, por la suma de 3.500
pesos. |
|
Año 1683 (compras) |
Se compran finalmente las posesiones de Nintes y
Cabinda, situadas al noreste del las construcciones
originarias. |
|
15 – julio - 1767
(extrañamiento) |
Los soldados del rey, leen el decreto de extradición a los
jesuitas de Jesús María. Se interrumpe
esta
increíble obra. |
|
21 - enero - 1775
(ventas) |
Administrada por la Junta de Temporalidades hasta ese año
sale a remate. El mendocino Don Félix Correas la adquirió
por 28.500 pesos fuertes, siendo las viñas su principal
interés en la compra. La producción de la hacienda, no es
suficiente para afrontar la deuda con la Junta de
Temporalidades, por lo que sale a remate la estancia dos
veces más, logrando la familia mantenerla en su propiedad. |
|
Año1863
(compra) |
Don Pío León compra una gran parte de las tierras,
ciudadano paraguayo que desde hace tiempo vive en la
región y se casó con una cordobesa, Doña Saturnina
Berrotarán. Ya en el año 1860, León se desempeña
como
autoridad en el departamento Totoral y será el fundador de
la actual ciudad de Jesús María. |
|

Foto de principios del siglo XX
|
|
8 – febrero - 1947
(expropiación) |
Por Decreto Nº 3453, la Nación inicia la expropiación de
la Estancia de Jesús María y unas pocas hectáreas a su
alrededor. Luego de ser restaurada se transformará en el
Museo Jesuítico Nacional. |

Datos Complementarios:
Con respecto a la denominación
...
Tres son los nombres, que a lo largo de la historia ha recibido
esta
Estancia:
Guanusacate, Jesús María y San Isidro.
El primitivo nombre y seguramente el del primitivo poblado
aborigen fue el de Guanusacate. El Padre Dreidemie
(Ver Biografía),
opina que debió estar sobre la margen derecha del río, en los
terrenos aledaños a la actual casa jesuítica. D. Gaspar de
Quevedo es el único encomendero que conserva este antiguo
nombre.
Jesús María
es auténticamente jesuítico. No figura en las escrituras de
compra ni en donaciones. En las Cartas Anuas 1618-1619,
donde se narran los acontecimientos de esos años, se la nombra
como Jesús María, por lo que desde 1620, se la identifica con
ese nombre, atribuyéndosele al Provincial del Paraguay, P. Pedro
Oñate.
Fue muy triste la suerte corrida por las estancias después de la
expulsión de los jesuitas. La imagen de la “Pura y Limpia
Concepción” fue desplazada de su sitial y reemplazada por la de
San Isidro Labrador, patrono de las viñas y las sementeras.
San Isidro, como nombre de la estancia, fue usado por
primera vez en una de las campanas de la iglesia, en 1828: “A Sn
Ysido
1828”
Conviene aclarar que el nombre de “convento“, en derecho
canónico, se reserva para las casas habitadas por monjes o
frailes. Los jesuitas no son, ni lo uno ni lo otro, por lo que
sus casas se llaman: “Casas “, “Residencias” o “Colegios”.
Entonces, no es correcto decir: “Iglesia y Convento de San
Isidro”, sino Iglesia, Casa y Estancia de Jesús María.
Invierno de 1767
...
En su Diario del Destierro, el Padre José Manuel Peramás S.J.,
para el día 15 de julio de 1767, acota en dos párafos: “Lo
que pasó en Jesús María”:
32. En Jesús María estaba el P. Quiñones y los H. H José
Fernández y José Caparroso. Era muy temprano y cuando llegó el
oficial al aposento del P. le dijo que ya sabía estaba enfermo é
indispuesto, y así que se quedase en la cama y desde allí oír el
decreto. Entonces el P. le dijo: “Señor, si V. M. trae cédula
del Rey que intimarme, es preciso me levante y me ponga de pié,
que no es bien oiga en la cama las ordenes de mi Rey”.
33. El H. José Fernández oyendo musitar á los soldados que
decían entre sí: “Este padre fue Teniente de Dragones”, les dijo:
“Si lo fuí y tuve promoción y nombramiento de capitán; más
ahora aunque me ofrecieran ser Capitán General no dejara la
sotana”. Entre tanto que se disponía la marcha de estos sujetos,
murió sin Sacramentos un esclavo ó sirviente y otra quedaba
moribunda. Sobre la plata de Caroya y Jesús María se llevaron un
ingente petardo, y tanto fue mayor, cuanto mayor era la
esperanza que llevaban; pues en Jesús María pensaban encontrar
no más de cincuenta mil pesos, y no encontraron un maravedís. Y
lo mismo fue en Caroya.
Viajeros ...
Muchos son los viajeros que pasaron por la zona con motivos
diversos.
El primer
Astrónomo de la Tercera Partida Demarcadora de Límites en Santa
Cruz de la Sierra, J.
Sourryère
de Souillac,
en su Itinerario de Buenos Aires a Córdoba, comenta:
“… Salí por la mañana del día 6 de julio de 1784,
[aniversario de la fundación de Córdoba] con dirección al
Molino de Caroya, distante a 12 leguas al rumbo del N. 13ºO:
inmediatamente pasé el río de la Ciudad, al que dan el nombre de
Primero: su fondo e inmediaciones son muy pedregosas, su caudal
mediano, y de uno y medio pies de profundidad, siendo su agua
regular: el camino es de pendientes suaves y de buen piso : el
campo todo de bosques y árboles, más o menos poblado; hay algún
pasto, pero según he examinado es mucho menos de la cantidad que
se dice, y hay, como en todo, mucha ponderación. A las 10 leguas
pasé el río Seco, que lo estaba enteramente. A las 12 leguas
llegué a un pequeño arroyo, que llaman la Acequia, porque lo es
del molino, en donde hay un puentecito para poder pasarlo
cómodamente: su agua es mediana. Los árboles del campo son entre
otros, algarrobos, chañar, quebracho, espinillo y garabato. En
las inmediaciones del expresado arroyo hay varios ranchos
pobres.”
“Por la mañana me puse en marcha para Totoral Chico, distante 10
leguas cortas: el camino es regular de suaves bajadas y subidas,
campos de bosques y árboles muy poblados por todas partes,
dejando por muchas artes el camino incapaz de pasar carruajes:
el terreno arenoso en la superficie, y tierra negra en el fondo
…”.
“…
A
la primera legua después de la salida, se ve en una pequeña
colina inmediata y a la izquierda del camino un conjunto de
ranchos que llaman la
Hacienda de Caroya, perteneciente al colegio de Monserrat
(fue de los jesuitas). A 2 leguas se pasa un cristalino arroyo
de buena agua, después del cual hay otra hacienda, con una
grande y buena capilla, que también era de los expulsos,
[Estancia de Jesús María] y hoy de don Félix Correa vecino de
Córdoba. A las 2 y media leguas hay otra hacienda con su
capilla, [Posta de
Sinsacate], correspondiente a D.
N. Figueroa: desde aquí no se halla ni se ve más hacienda hasta
el Totoral Chico
…”.
La foto
...
Don Pío León, el dueño de la Estancia de Jesús María y también
de la Iglesia y la Residencia de San Isidro, antes de fundar la
ciudad, mira
hacia la margen derecha del río, donde se levantará la
nueva y
hermosa
población.
Foto de 1868 a la salida de misa, donde está su familia y la de
Nemesio González.

Monumento Histórico Nacional
...
Por decreto Nº 90732 del 14 de mayo de 1941, decláranse
Monumento Histórico Nacional diversos inmuebles, algunos del
dominio provincial y otros pertenecientes a la Iglesia y a
particulares en la Provincia de Córdoba. Entre ellos,
"la
Iglesia y Convento de San Isidro (Estancia Jesuítica de Jesús
María), antigua reducción jesuítica de mediados del siglo
XVIII, con vasto y hermoso conjunto de edificación colonial, por
su construcción y motivos ornamentales que revelan la
intervención de artesanos indígenas".
Tal lo expresado por la Comisión Nacional de Museos y de
Monumentos y Lugares Históricos.
Patrimonio Cultural de la Humanidad
...
La declaración oficial de la UNESCO como
Patrimonio
Cultural de la Humanidad se realizó desde Cairns, Australia,
durante la 24º Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, el 29
de noviembre de 2000. Los lugares elegidos pasaron la aprobación
del
Bureau
Técnico
formado por 23 especialistas, quienes tuvieron que decidir entre
81 propuestas de todo el Mundo.
El antiguo complejo
de
la
Manzana Jesuítica, junto con cinco de las estancias homónimas
está comprendido en la declaración.

Fuentes de consulta:
-
BUSCCHIAZZO, Mario J. - Estancias Jesuíticas de Córdoba -
Ed. Bond Hermanos, Buenos Aires, 1969.
-
CALVIMONTE, Luis Q. y MOYANO ALIAGA, Alejandro - El
antiguo Camino Real al Perú en el Norte de Córdoba –
Ediciones El Copista, Córdoba, 1996.
-
DREIDEMIE, Oscar J. S.
J.
(Ver Biografía)
-
La Estancia Jesuítica de Jesús María –
Boletín de la Comisión de Museos y Monumentos Históricos, Año
IX, Nº 9 – Buenos Aires, 1948.
-
DREIDEMIE, Oscar J. S.
J. (Ver
Biografía)
– Los establecimientos rurales de
los Jesuitas en los siglos XVII y XVIII.- Ciencia y Fe –
Año XII, Nº 46.
Colegio Máximo de San José. San Miguel, Buenos Aires, 1956.
-
FURLONG CARDIFF, Guillermo, S.
J. - Arquitectos Argentinos
durante la dominación hispánica - Editorial Huarpes,
S.A. - Buenos Aires, 1945.
-
GALLARDO Rodolfo, (Ver
Biografía)
compilación de sus escritos –
La Arquitectura en Córdoba y su Historia -
Editorial Nuevo Siglo. Córdoba, 1995.
-
GONZALEZ WARCALDE, Luis – Por la ruta de la historia -
Edición del autor. Jesús María, 1971.
-
GRACIA, Joaquín, S. J. - Los Jesuitas en Córdoba –
Editorial Universitaria Católica Córdoba. EDUCC – Córdoba,
2006.
-
LAZCANO GONZALEZ, Antonio - Monumentos Históricos de
Córdoba Colonial - S. de Amorrortu e hijos -
Buenos Aires, 1941.
-
PERAMÁS, José Manuel, S.J. – Diario del Destierro - Editorial
Universitaria Católica Córdoba. EDUCC – Córdoba, 2008.
-
SOBRÓN, Dalmacio H. – Giovanni Andrea Bianchi, un
arquitecto italiano en los albores de la arquitectura colonial
argentina
-
Editorial Corregidor, Buenos Aireas, 1997.
-
KRONFUSS, Juán - Arquitectura Colonial en la Argentina -
Editorial A. Biffignandi - Córdoba.
-
J. SOURRYÈRE de SOUILLAC – Nuevo Camino para Facilitar
Comunicaciones de Buenos Aires con Chile. – Colección
Pedro de Angelis, Tomo VIII, Volumen A, Editorial Plus Ultra,
Buenos Aires, 1972.

Dibujos de Juán Kronfuss
|