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CAPILLA DE LA ESTANCIA DE CAROYA



Es Caroya o Caroyapa el primero de los establecimientos rurales
que la Orden compró en la actual Provincia de Córdoba, parte
integrante de la otrora Provincia Jesuítica del Paraguay.

“…
A la Oración, recogidos tras las añosas rejas perfumadas de
jazmines, la luna empezaba a platear la tertulia del patio con razguidos de guitarra y entonadas voces provincianas .”
“Ya recogidos en los claustros previa oración en la Capilla
presidida por la Fundadora, una talla de la Virgen Negra de Monserrat, se solían oír los pasos seguros del padre Ignacio,
breviario en mano , cumpliendo ya en las postrimerías de la
jornada con sus rezos, que la tarea del campo le había impedido
realizar…”.
“Casa de Caroya, de muros cargados de años y de historia, tal
vez, en tu fecunda vida, varias veces centenaria , no habían
reeditado un capítulo más fresco y espontáneo que aquel en que
fuiste solaz de bachilleres, “Casa de la Troya” de alegre y
desbordada “Juvenilla” …!”.
Evocación sentida del Arquitecto Rodolfo Gallardo, que mucho
tuvo que ver con la puesta en valor de este monumento que hoy
podemos contemplar; el cual registra antecedentes importantes.
Según las investigaciones del Lic. Alejandro Moyano Aliaga y del
Profesor Luis Q. Calvimonte, el primitivo casco, estuvo ubicado
a 15 km. al este del actual, en la proximidades del pueblo
ESQUINA. Aún se conservan las ruinas de la antigua Capilla. Allí
construyeron acequias para el regadío de la huerta, jagüeles
para dar de beber a los animales, en especial, las mulas que se
criaban para vender al Alto Perú, Allí se construyeron casas,
veranearon los bachilleres del Monserrat. Allí pasó sus últimos
días el Dr. Ignacio Duarte y Quirós.
En las Cartas Annuas de 1618, seguramente se refería a estos
progresos, al decir: “Estos dos años ha tenido muy grande
aumento. El principal es haberse acabado de entablar las dos
estancias. Una toda de ganados, vacas, ovejas, yeguas y cabras
en gran cantidad en CAROYA. Y la otra estancia de Jesús María,
con viñas, sementaras de trigo y maíz. Se han comprado dos
esclavos y se ha hecho casa en Caroya”.
En 1867, en el inventario practicado con motivo de la donación
de la estancia por parte del doctor Duarte y Quirós, dice con
respecto a la Capilla: “… Una Capilla de cal y piedra
del cerro, y ladrillo a medio levantar las paredes con
dos puertas de arquería de cal y ladrillo que tiene de
largo
63 pies de tercio, y ancho 20 pies. Una sacristía construida de
cal y piedra”.
Esto es lo que en mensuras posteriores se conoce como “Estancia
Vieja” y luego como “Capilla Vieja”
o “Caroya Vieja”.


No se conocen los motivos que indujeron a los jesuitas a mudarse
a la actual posición, que era en ese momento la Estancia de San
José de Chavascate, surgida a posteriori de la extinción del
antiguo pueblo de indios.
Se estima que alrededor de 1725 y sobre las bases del casco de
la mencionada estancia, comenzó la construcción de la que hoy
conocemos como “Casa de Caroya”.
Con respecto a Caroya, en las Cartas Annuas de 1720-1730, puede
leerse: “y otro Hno. cuida de la estancia de Caroya, donde
vive un padre Capellán estanciero. Crecieron, pues, mucho los
intereses temporales, porque el presbítero Antonio Velez, legó
al morir en 1722,una respetable estancia, con un molino muy
oportuno. De igual modo don Juan Crespín, noble español, donó en
1725 al Convictorio todas sus rentas, entre las cuales se
encontraban 43 esclavos muy útiles para el cultivo de
la estancia. Así pues se levanta rápidamente el edificio de cal
y ladrillo, desde sus cimientos y está medio concluido”.
Otro documento menciona el traslado, aunque sin apuntar las
razones, que lo motivó. Se trata del memorial del Padre
Provincial Jerónimo Herrán en su visita a la Estancia de Caroya,
el 9 de septiembre de 1733: “1.- Para que la vacas no
se acaben de alzar, en grave daño del Convictorio, hará el Padre
rector cuanto antes, las providencias necesarias en la forma que
me tiene comunicado; siendo también necesario que ponga otro
capataz más hábil y que no se deje rancho alguno en el Pueblo
Viejo, si no que se pongan todos en el paraje del Pozo Largo,
para que con esto , no habiendo más aguadas, las vacas se puedan
sujetar a rodeo
… 4.- Siendo tan necesario para decencia, que se cabe la casa,
de suerte que haya clausura en ella; en acabando de cubrirse la
bóveda de la sala de la esquina del convictorio, enviará
al Padre Rector los albañiles y otra gente que allá no fuere
necesario a la estancia, para que en ella prosiga la obra, hasta
que siquiera haya una decente clausura …”.
Esta estancia de Caroya fue destinada para el Real Colegio
Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat, fundado por el Dr.
Ignacio Duarte y Quirós, jesuita, y cuyas Constituciones se
aprobaron el 1º de agosto de 1687, teniéndose ésta, como fecha
de fundación.

Tres épocas definidas marcaron la existencia de la estancia: la
jesuítica de los primeros tiempos, la colonial de la época de la
independización y la de los inmigrantes friulanos.

La Casa Grande, abierta al este, mirando la salida del sol, con
habitaciones corridas comunicadas entre si, frente a galerías
entorno a un patio central al estilo musulmán.
El ala sur, incluía comedor, refectorio, cocina y despensa.



“La sabiduría de esta arquitectura está en la adaptación
acertada
al ambiente climático del lugar, que permite una vida
casi a la intemperie durante largas horas del día y el
recogimiento se hace al atardecer cumpliendo con la jornada
solar del trabajo. El destino de las habitaciones cubrían las
necesidades del hombre, descansar, alimentarse, recrearse”.
Cotidianamente las labores se desarrollaban fuera de la casa: el
molino el granero, el secadero, la huerta, el pesebre, la
herrería, el tajamar.
En el ángulo sur este de la casa, la Capilla, desarrollo del
oratorio.

Tiene acceso independiente desde el exterior, a través de un
atrio de
10,60
m de largo por 4,65 m de
ancho, enmarcado
por un muro de piedra a la vista con juntas alisadas. Una
escalera de cuatro escalones, salva la diferencia de nivel entre
atrio y nave. Este acceso permitió su uso a los feligreses que
no pertenecían a la casa hasta finales del siglo XIX.
La capilla dedicada a la Virgen Negra de Monserrat, es de una
nave rectangular de 17,50 m de largo por 4,80 m de ancho.
Sus paredes conformadas por piedras a la vista de alrededor de
0,83 m de espesor, soportan una techumbre
cuya estructura
esta compuesta por once cabreadas, alfajías y cabios de madera
dura con bovedillas a la vista.
La cubierta es de tejas musleras, igual que el resto de la casa
a excepción de los miradores del ala norte.



Una escalera interior, muy simple, da acceso al coro alto,
construido con vigas y solado de madera dura y ventana coral
rectangular. La profundidad del coro es de 3,50 m y el
ancho, es el de la nave.
En la pared norte una pequeña ventana, próxima a la escalera del
coro, permite el único ingreso de luz natural.

Del lado de la epístola, una puerta la comunica con la sacristía
de 4,45 m por 5,15 m, para luego conectarse con la galería
del patio. Desde la sacristía, también hay acceso a la galería
frontal.
Los pisos, que no son originales, son de ladrillones de 25
cm
por
25 cm, colocados en forma diagonal.
“Las campanas son voz de esperanza, voz de consuelo, voz de
amor. Son como las trompetas de Dios, que atraviesan los tupidos
bosques y dominan sobre todo ruido humano”.
Esta frase del escritor francés, Louis Veuillot, parece
haber quedado aquí, en el olvido. Espadaña, torres para las
campanas nada de ellas. Siempre estuvieron presentes en las
obras de los jesuitas, aquí no disponemos información al
respecto.

Recreación histórica de las ruinas de la primitiva CAPILLA DE
CAROYA, conocida desde principios del siglo XIX, como “Capilla
Vieja o Caroya Viejo”, realizado por el Arq. Omar Demarchi.
Relevamiento practicado el 12 de junio de 1999, cerca de la
población de Esquina, por el Prof. Luis Q. Calvimonte y el Lic.
Alejandro Moyano Aliaga.

Recreación histórica. La escena representa la Estancia de Caroya
en tiempos del Dr. Duarte y Quirós, junto a los colegiales del
Monserrat durante la época de vacaciones. La descripción de las
construcciones y paisaje está basado en aportes documentales.
Dibujo a tinta del Arq. Omar Demarchi. Año 2001.
Ambos dibujos están tomados de Historia de la Estancia de
Caroya de L. Q. Calvimonte y A. Moyano Aliaga.
De las mercedes, compras y donaciones de tierras.
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11/09/1574
(merced) |
Las tierras donde se formará la estancia de Caroya fueron
dadas en merced por el gobernador Don Lorenzo Suarez de
Figueroa al capitán Bartolomé Jaimes, vecino cofundador
de Córdoba , pudiéndose leer en la terminología de la
época: “… una cañada de tierras que está a cinco leguas
poco más o menos de esta ciudad en la travesía, desde los
pueblos despoblados de Pedro Díez de Cortes, hacia las
sabanas y tierra adentro hacia Guanusacate, que es hacia
el norte, en la cañada están dos jagüeles, que la merced
se hace desde dichos dos jagüeles la cañada arriba, diez
fanegas de tierras de maíz y otras diez hacia abajo, la
cual cañada se dice y llama Caroyapa y Istinocora y por
otro nombre Ischapa Aupa … “ |
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05/11/1596
(dote) |
Juan Maldonado casado con Lucía Gonzalez, hija de
Bartolomé Jaimes recibe de éste, la estancia por valor de
200 pesos, como parte de dote.
Juan y Lucía la venden a Diego Funes y su esposa Inés
Gonzalez Jaimes, quines a su vez, la entregan en dote a su
hija Doña Isabel de Funes al contraer enlace con Luis de
Ribera. El matrimonio se radica en la estancia .Al
fallecer Don Luis su viuda contrae enlace con el capitán
Damián Pérez de Villarreal. Un astuto maestro sastre,
llamado Pedro Fernández Bandurreira, solicitó prestado el
campo a Luis de Ribera para guardar hacienda. Al fallecer
éste, tras algunas maniobras jurídicas y algunas mejoras
introducidas, logra la confirmación de la tenencia por
parte del gobernador Don Luis de Quiñones Osorio. |
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Enero – 1616
(pleito) |
Doña Isabel de Funes, con su nuevo marido Perez de
Villarreal inician el pleito para la recuperación de
tierras. Ante lo incierto del resultado de un juicio
deciden vender la estancia. El hermano y apoderado de
ella, Cristóbal de Funes, interesa para la compra, al
padre Diego de Torres, rector del Colegio de la Compañía
de Jesús. |
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16/11/1616
(compra) |
Después de muchas tratativas, el padre Torres que estaba
buscando tierras para el Colegio, las compra, en 200
pesos, con pleito incluido. |
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01/12/1616
(pleito transado) |
Una vez que el Padre Torres tomó posesión de las tierras
se dedicó a solucionar el problema con Fernández
Bandurreira. Transó el pleito pagando 250 pesos “ … por
las mejoras y labrado y edificado y plantado y corrales …” |
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08/12/1616
(posesión de la estancia) |
Con la intervención de la autoridad de Justicia, Juan
Bautista Daniel, se da posesión al Padre Torres en
presencia de varios testigos. |
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02/01/1617
(merced ampliatoria) |
A petición del padre Torres, el gobernador Don Luis
Quiñones de Osorio,otorgó en merced todas las
tierras vacas que había alrededor de la estancia de
Caroya “ … ansí de largo como de ancho y contorno
hasta lindar con tierras de las estancias de Juan Bautista
[Daniel], y de Gaspar de Quevedo y general don
Alonso de la Cámara, y Diego de las Casas y Alonso de
Coria Bohorquez, y hasta lindar con tierras que pertenecen
a los herederos de María Mejía y dona Isabel de Deza, y
así mismo haga dicha merced al dicho Colegio de dos leguas
de tierra…” |
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10/12/1624
(solicitud de posesión) |
El rector del Colegio, Padre Marcial de Lorenzana , pidió
posesión de estas tierras, con manifiesta demora. Cuatro
días después, el Hermano Juan Díaz, procurador del Colegio
se hizo cargo. |
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02/08/1661
(venta) |
“ El Padre Francisco Ximénez rector del Colegio de la
Compañía de Jesús, vende al señor doctor Ignacio Duarte y
Quirós, comisario de la Santa Cruzada, la estancia de
Caroya que era de este Colegio, nueve leguas de esta dicha
ciudad, poco más o menos, y le vende las tierras que
tuviere y le perteneciere a dicha estancia conforme a los
títulos que se le han de entregar que lindan por una parte
con tierras de Cabinda, que es de doña Isabel de la
Cámara, viuda de Juan Bautista Daniel ; y por la otra, con
tierras de la estancia de Jesús María, las cuales le
vende libre de todo censo y tributo especial ni general en
precio y cuantía de dos mil pesos de a ocho reales cada
uno que por ellos le he dado y pagado en reales de contado
de que se da por contento pagado y entregado a su voluntad
y por no parecer la paga de presente renunció las leyes
del entrega prueba y pago nom numerata pecunia como ella
se contiene y confiesa que la dicha estancia y tierras con
lo en ella edificado no vale más de los dichos dos mil
pesos. Córdoba, 2 de agosto de mil seiscientos sesenta y
uno“.
Hay varias firmas. |
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24/06/1687
(donación) |
El gobernador don Tomás Felix de Argandoña, en esa fecha
designa al capitán Francisco López del Barco y al capitán
Ignacio de Ledesma, para realizar el inventario de los
bienes que el Dr. Ignacio Duarte y Quirós dona para la
fundación y sostén del Real Colegio Convictorio de Nuestra
Señora de Monserrat : “ La estancia de CAROYA, linda
por el sur, con las estancias que están sobre el Río de
Córdoba. Por el norte con las tierras de Cabinda de
Francisco Quinteros, Río Primero debajo de Córdoba; al
oeste con tierras de Guanusacate, del capitán don Antonio
Celis de Burgos Quiroga. La estancia tendrá una longitud
de ocho leguas, y de latitud siete leguas más o menos…”
Continua con la descripción de todo lo clavado y
plantado, y finaliza : “… Todo lo cual,
habiéndolo tasado por menor y cosas aquí referidas ,
sacamos la cuenta que tienen un valor, y valen 12.000
pesos”. |
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10/05/1700
(merced) |
El gobernador don Juan de Zamudio, concede en merced al
maestre de campo don José García de Miranda, las tierras
que habían pertenecido a los extinguidos indios de
Chavascate. Eran dos leguas a todos los vientos más las
tierras sobrantes a sus alrededores. La estancia fue
nombrada con el de su santo patrono: san José. [Actual
asentamiento de la Casa de Caroya] |
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02/02/1702 |
En la Estancia de Caroya, fallece el Dr. Ignacio Duarte y
Quirós, fundador el Real Colegio Convictorio de Nuestra
Señora de Monserrat. |
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05/07/1722 |
García Miranda, entrega las tierras Chavascate a su hija
Josefa . Al fallecer ésta (27-oct-1731), soltera, sin
descendencia, la hereda su hermana. |
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07/03/1732
(venta) |
La religiosa del Monasterio de Santa Catalina de Siena,
llamada en religión, sor Ignacia de Cristo, vende la
estancia de San José de Chavascate al padre Francisco
Javier de León, Procurador del Real Colegio
Convictorio
de Nuestra Señora de Monserrat:
” … Una suerte de
tierras cuyo centro principal es el pueblo de indios que
fue llamado Chavascate, de esta banda del río que llaman
de Casas, con todas las tierras que le pertenecen, por la
suma de 125 pesos”. |

Datos complementarios:
Lea ese papel ...
En su Diario del Destierro, el Padre José Manuel Peramás S.J.,
para el día 15 de julio de 1767,
acota en el párrafo correspondiente:
“Llega el P. Briones y el H. Sanz”.
31.- Hoy 15 llegaron los de Caroya, hacienda perteneciente al
Convictorio, el P. Martín Briones y Ho. Cristóbal Sanz. Este al
intimarle el orden se quedó tan sereno, que le preguntó quién
era el que le hacía tal favor: respondió el oficial, que el Rey
: entonces añadió el H. Desde aquí tendré á su Majestad presente
para encomendarle á Dios por el beneficio que me ha hecho; pues
hace más de un año que estaba pretendiendo con mis superiores
que me sacaran de aquí y nunca lo había conseguido. Venga V. M.
y lea ese papel á un P. que ha llegado hoy. Aludía el H. a la
pesada carga que tenía sobre sí, que era tratar con negros, que
sólo el que la experimenta sabe cuan pesada es. El sujeto que
había llegado era el P. Briones el cual como estaba durmiendo,
pues era la una de la noche, asustado dijo: Señor, esto va de
veras? A estos dos sujetos pasaron a Jesús María, hacienda del
Colegio.
Monumento Histórico Nacional
Por decreto Nº 90.732 del 14 de mayo de 1941, decláranse
Monumento Histórico Nacional diversos inmuebles, algunos del
dominio provincial y otros pertenecientes a la Iglesia y a
particulares en la Provincia de Córdoba. Entre ellos,
la Estancia Caroya, en Jesús María , edificada en el siglo XVII,
primera fábrica de armas de la Nación.
Tal lo expresado por la Comisión Nacional de Museos y de
Monumentos y Lugares Históricos.
La Provincia de Córdoba, por Decreto Nº 058 del 29 de enero de
2000, la incluyó en el listado de Bienes Protegidos.
Patrimonio Cultural de la Humanidad
La declaración oficial de la UNESCO como Patrimonio Cultural de
la Humanidad se realizó desde Cairns, Australia, durante la 24º
Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, el 29 de noviembre de
2000.
Los lugares elegidos pasaron la aprobación del bureau técnico
formado por 23 especialistas, quienes tuvieron que decidir entre
81 propuestas de todo el Mundo.
El antiguo complejo
de
la
Manzana Jesuítica, junto con cinco de las estancias homónimas
está comprendido en la declaración.

Las estancias jesuíticas ... ¿por qué y para qué?
Desde 1597 en adelante, los gobernadores del Río de la Plata
intentaron reglamentar las relaciones entre los encomenderos y
los indios, incluidos en las encomiendas. Redujeron el trabajo
de los nativos a cuatro días por semana y el servicio personal
de los mitayos a dos meses por año. Además, debían hacerse cargo
de la educación de los indios.
Con las ordenanzas del oidor Francisco de Alfaro de 1611, las
Provincias del Río de la Plata y las actividades de los jesuitas
entraron en una nueva etapa con respecto al régimen de
encomiendas.
Estando en España el Padre Diego de Torres Bollo, S.J., recibe
del General Superior de la Compañía Claudio Acquaviva, el
nombramiento de provincial de la recientemente creada provincia
jesuítica denominada Paraguay.
En ese momento, el único colegio que la orden poseía y se
encontraba en Santiago de Chile, recibe una donación de cierto
número de indios que prestaba servicio personal; del tipo
de las encomiendas, prohibidas por la Corona en 1601, y
reprobadas por el general de la Orden, quien había advertido al
Padre Torres que no debía admitir el servicio personal de los
indios en ningún establecimiento de los jesuitas. Por todo ello,
en 1608, ordenó la liberación de sus obligaciones a los indios
del colegio, no obstante los reparos de los jesuitas de
Santiago. Un año después, se aplicaron idénticas medidas en los
establecimientos de Santiago del Estero y Córdoba, en los que se
hacia uso del servicio personal.
Los jesuitas demostraron su firme intención de oponerse a esta
forma de servicio en cualquier circunstancia, lo que,
naturalmente, provocó la violenta animosidad de los
encomenderos. La decisión de Torres de hacer cumplir las
ordenanzas expuso a los setenta jesuitas de la provincia a
graves riesgos: en esa época, dependían casi exclusivamente de
la generosidad y la voluntad de los colonizadores, las cuales
experimentaron un rápido y brusco descenso.
Esta situación, sumada a que las limosnas, eran muy magras
actualizó el problema de la Orden, de contar con una base
económica permanente y segura para los establecimientos
jesuitas.
El padre Joaquín Gracia, S.J. asegura que la otra fuente de
pobreza y necesidad, tenía su origen en la muerte del Obispo
Trejo, quien en vida no pudo dar lo prometido por que no lo
tenía y a la hora de su muerte, el capital quedó tan menguado
que se redujo a la cuarta parte de lo esperado.
Las Cartas Anuas de esos años relatan las necesidades de los
establecimientos jesuitas de Córdoba. El Padre Oñate en 1617,
relatando al P. General el estado de la Provincia en el año
anterior, le dice: “ … en este Colegio que es el principal de
la provincia, estaba junto al Noviciado y Seminario de
Estudio; y así de ordinario residían en los nuestros sesenta y
cuatro __el cual número se volverá a ampliar con los que vienen
de España__... pero después que se apartó el Noviciado han
residido en él este año cuarenta y seis … los cuales han
experimentado una … providencia de Dios… en el sustento
corporal, pues sin tener este Colegio rentas ni limosnas así por
ser la tierra muy pobre, como también por tenernos poco afecto
los españoles, por causa de defender a los indios… con todo, la
divina providencia los ha sustentado… y les deja algunas
ocasiones de ejercitar la pobreza en muchas cosas… por la
penuria que hay… y más en Córdoba”.
Ante esta situación económica y el crecimiento del número de
estudiantes y novicios, los superiores recurrieron a la
formación de establecimientos rurales para contribuir al
mantenimiento de sus obras educacionales.
Así surgieron: Caroya para el Colegio-Convictorio de Nuestra
Señora de Monserrat, Jesús María y Alta Gracia para sustento del
Colegio Máximo y Universidad; Santa Catalina para el
Colegio-Noviciado y San Ignacio de los Ejercicios o Calamuchita,
para el mantenimiento de la práctica de los Ejercicios
Espirituales de San Ignacio.
Comenta el Padre Dreidemi
(Ver Biografía): “… Pero aunque el fin principal fue
ese, sin embargo, como apóstoles que eran y evangelizadores, no
pudieron los jesuitas descuidar este aspecto de su obra. Cada
estancia fue un centro de irradiación espiritual y de cultura.
El Padre y el Hermano estanciero, con sus ayudantes fueron los
conquistadores, para el Evangelio de Cristo, de aquellas tribus
de indios que ellos recibieron inmediatamente de los
encomenderos reales junto con los campos, en donación, merced o
compra. Y allí bullía un mando nuevo. Estos centros rurales se
convirtieron poco a poco en grandes colmenares, donde no solo
se escucha el batir del yunque o el murmurar de los batanes, o
de las piedras de molino, sino también el de las oraciones y
cánticos piadosos. El indio aprendió con los jesuitas a vivir
su vida de hombre, no de fiera: se civilizó, en el
verdadero sentido de la palabra. Y aprendió a leer y a escribir
; y aprendió las artes rurales y las más variadas disciplinas
humanas...”.


Fuentes de consulta:
-
BUSCCHIAZZO, Mario J. - Estancias Jesuíticas de Córdoba -
Ed. Bond Hermanos, Buenos Aires, 1969
-
CALVIMONTE, Luis Q. y MOYANO ALIAGA, Alejandro - El
antiguo Camino Real al Perú en el Norte de Córdoba –
Ediciones El Copista, Córdoba, 1996.
-
CALVIMONTE, Luis Q. y MOYANO ALIAGA, Alejandro - Historia
de la Estancia de Caroya – Junta Provincial de Historia de
Córdoba, Córdoba, 2003.
-
DREIDEMIE, Oscar J. S.J. – Los establecimientos rurales de
los Jesuitas en los siglos XVII y XVIII.- Ciencia y Fe –
Año XII, Nº 46.
Colegio Máximo de San José. San Miguel, Buenos Aires, 1956.
-
FURLONG CARDIFF, Guillermo, S.J. - Arquitectos Argentinos
durante la dominación hispánica - Editorial Huarpes,
S.A. - Buenos Aires, 1945.
-
GALLARDO Rodolfo,
(Ver Biografía)
compilación de sus escritos –
La Arquitectura en Córdoba y su Historia -
Editorial Nuevo Siglo. Córdoba, 1995.
-
GALLARDO Rodolfo,
(Ver Biografía)
La Casa de Caroya, Predilecta del a
Historia – Revista Nº 8 – Junta Provincial de Historia de
Córdoba , Córdoba, 1978.
-
GONZALEZ WARCALDE, Luis – Por la ruta de la historia -
Edición del autor. Jesús María, 1971.
-
GRACIA, Joaquín, S. J. - Los Jesuitas en Córdoba –
Editorial Universitaria Católica Córdoba. EDUCC – Córdoba,
2006.
-
KRONFUSS, Juan - Arquitectura Colonial en la Argentina -
Editorial A. Biffignandi - Córdoba.
-
MÖRNER, Magnus – Actividades Políticas y Económicas de los
Jesuitas en el Río de la Plata – Ediciones Libertador-
Buenos Aires, 2008.
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