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Alqueró, Tomás

 

Nació por 1863 en Mora d’Ebro, pueblo enclavado en la Provincia de Tarragona, región de Cataluña, España.

Llegó al país alrededor de 1887. Residió en Córdoba y en 1893 decide trasladarse a Villa del Rosario. El 30 de septiembre del mismo año se casó con Mercedes Luque, en cuyo acto manifestó ser “Arquitecto de profesión”.

En Villa del Rosario, fue el responsable de la construcción de buena parte  de los nuevos edificios institucionales que se edificaron entre 1884 y los primeros años del siglo XIX.

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Bianchi, Giovanni Andrea (1675–1740)

 

En Campione, un pequeño pueblo italiano en el valle de Intelvi, el 24 de noviembre de 1675, nace Giovanni Andrea. Perteneció a una familia de arquitectos, constructores y artesanos,  integrantes de la famosa escuela o movimiento  de Maestri Campionesi lombardos, de gran significación en la historia del arte italiano.

Hasta los treinta años permaneció en su pueblo natal, presumiblemente vinculado al arte de la construcción. En 1716 se registra su presencia en Roma. Es en esa ciudad donde proyectó la Planta del pórtico y la fachada principal de la Basílica de San Juan de Letrán de la Farnesina, Catedral del Papa como Obispo de Roma, fechado como terminación  el 15 de enero de 1716 y llamado “Idea para San Giovanni in Laterano”. Posiblemente, la única obra que realizó en el viejo continente y además, es la única debidamente documentada que llegó a nuestros días.

Se inscribió en el Noviciado Jesuítico de Sant’Andrea al Quirinale, con la idea de venir a las misiones del Paraguay. El documento de ingreso está encabezado con la siguiente referencia: “… Fue abrazado como Coadjutor Gio Andrea Bianchi, milanés…”. Por lo tanto, aunque en mucha información americana figure como “Padre, es decir sacerdote, en realidad, fue un simple religioso  sin órdenes sagradas: “coadjutor” temporal.

Participa con un heterogéneo grupo de novicios provenientes de varios países que estaban capitaneados por los padres Bartolomé Ximéñnez y José Aguirre, venidos de las misiones del Paraguay con la tarea, entre otras, de reclutar nuevos miembros para las obras de la institución en América. Estuvo primero en Génova y luego en Sevilla, permaneciendo cuatro meses en el Noviciado, donde pudo tomar contacto con el arte del levante español.

En mayo de 1717, tres naves parten de Cádiz, en ellas viajan setenta jesuitas  españoles, italianos, suizos, un griego y dos franciscanos peruanos. El padre Lozano, integrante de la expedición dijo: “… fue la más numerosa que jamás había navegado a Indias”. Entre los italianos, por su labor en el virreinato, se destacaron Domenico Zípoli,  Giovanni Battista Prímoli y Giovanni Andrea Bianchi.

El 13 de julio de 1717, Andrés Blanqui, como se lo conoció en el Río de la Plata, a los cuarenta años de edad llegó a Buenos Aires, aparentemente con un nivel de preparación tal, en arquitectura, que le permitió desarrollar su intensa labor a lo largo de más de veinte años. En septiembre ya estaba en Córdoba, donde debía concluir el período canónico para ser recibido oficialmente por la Orden.

Es probable que haya participado en la continuación de las obras del Noviciado Nuevo, actual Residencia, donde él estuvo alojado, bajo planos del Hermano Juan Krauss. La primera noticia de su actuación como arquitecto es dada por unos pagos efectuados, en 1719, en La Calera, para la construcción de un horno de cal.  Es su primera obra en tierras americanas.

Monseñor Pablo Cabrera primero y Guillermo Furlong después,  opinan que Blanqui participó  en la construcción de la Capilla Vieja, lo cual es poco probable que haya sucedido. No hay documentación al respecto y la sencillez de la planta más la simplicidad de la fachada hacen suponer que el hermano Blanqui las hubiera resuelto con una mayor riqueza.  Distinto es lo que ocurre con el altar  por su calidad formal, superior a lo que se estilaba en la época.

En marzo  de 1720, con los Hermanos Savizaro y Guimet, en sendas carretas, parte para Buenos Aires donde permanecerá ocho años. Participó activamente en obras como la Iglesia del Pilar, proyecto de fachadas y torres para la Catedral, el edificio del Cabildo, Iglesia de San Francisco y Capilla de San Roque, Iglesia y Residencia de Nuestra Señora de Belén (San Telmo), Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, Iglesia y Convento de Santa Catalina de Siena y la Iglesia y Colegio de San Ignacio.

Requerido por el Cabildo de Córdoba, el Hermano Blanqui es destinado a la capital de la Provincia jesuítica, participando en la que fue una de sus principales incumbencias: la prosecución de las obras de la Catedral, fundamentalmente en el proyecto del pórtico.

En 1728, el Visitador Jerónimo Herrán, escribe al Rector del Colegio de Córdoba: “… en viniendo el Hermano Andrés Blanqui dirigirá la obra de este Colegio y la del Colegio Convictorio y también la de Alta Gracia, Jesús María y San Ignacio de los Ejercicios o Calamuchita, se suerte que en ninguna se lo precise a que trabaje personalmente, sino solo a que cuando fuese necesario, vaya prontamente dicho Hermano a todas y cada una de ellas para dirigirlas…".

En esta etapa de trabajo en Córdoba, lo hizo en varias obras, aunque existe una tendencia a hacerlo participar en todas las importantes de la arquitectura colonial , en muchos casos sin una documentación respaldatoria que avale esa tesitura.

Se sabe, según D. H. Sobrón, que bajo su dirección, con o sin sus proyectos, participó en el edificio del Colegio Universidad: locales como la biblioteca, los corredores del piso superior, las bóvedas de los aposentos que miran al este. Se prolongó un corredor, se construyeron nuevas escaleras y se comenzó un claustro, levantando sus arcos del primer nivel.

En la parte reservada para habitación de los jesuitas, en el piso alto, se hicieron aposentos y un corredor. También construyó buena parte del edifico del Convictorio de Monserrat con la Capilla. Y en la quinta Santa Ana, locales para habitación.

Participó en Alta Gracia, aunque la documentación es escasa para llegar a definir con propiedad, en que obras lo ha hecho.

En Jesús María el seguro aporte de Blanqui se circunscribe al ala norte, a la construcción descripta por las Annuas de esos años como “… el nuevo edificio…”, cómoda y sólida casa habitación para los nuestros y … nueva bodega del vino”.

En su ir y venir a Córdoba, es muy probable que también haya actuado en la Estancia de Caroya, al menos en alguna supervisión. Lamentablemente el alto grado de deterioro que sufrió la construcción y su posterior reconstrucción, más la carencia de información precisa, borraron toda posibilidad de vislumbrar alguna acción de Blanqui.

En 1739, por escasos dos meses fue a Buenos Aires para dirigir  las obras del Convento de las Monjas Catalinas.  A su retorno continuó con la construcción de las bóvedas de los corredores y aposentos de la planta alta del Colegio Máximo de Córdoba.  

Después de realizar una ímproba labor a lo largo de veintitrés años, en el área de la arquitectura de Buenos Aires y Córdoba, a la edad de sesenta y cinco años, en la Navidad de 1740, los claustros de la Residencia de Córdoba lo vieron partir hacia el descanso eterno.

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R. P. Dreidemie Alonso, Oscar Juan S. J.  (1903–1969)

 

Leyendo un diario de Córdoba, bajo el  título: “LA MORADA QUE QUISO EL R. P. DREIDEMIE”, con motivo del traslado de sus restos, en 1970,  desde el cementerio San Jerónimo de Córdoba, a la Iglesia de la Estancia de Jesús María, pudimos acercarnos a su vida y a su prolífica labor.

Había nacido el 11 de febrero de 1903, en Buenos Aires,  aunque su niñez transcurrió  en Mendoza. Realizó sus estudios en el Seminario Conciliar de Villa Devoto y posteriormente en la Universidad Pontificia de San Miguel. En 1918 ingresó a la Compañía de Jesús. 

Doctor en Filosofía y Teología, escritor, licenciado en estudios arqueológicos, siendo en esta disciplina, discípulo del profesor Debenedetti, a su vez formado por el maestro Ambrosetti. Investigó los testimonios de la cultura indígena y procedió a la restauración de edificios que fueron centros históricos o religiosos.

Esos esfuerzos suyos permitieron que se realizaran excavaciones en el norte y oeste del país y la reconstrucción de las ruinas de San Ignacio, la Posta de Sinsacate  y  la Estancia Jesuítica de Jesús María, donde terminó de asentar su laboriosa existencia. La muerte lo sorprendió, un 14 de agosto de 1969, en momentos en que estaba dedicándose a la restauración de la Estancia de Caroya. El noble investigador del pasado, tiene su obra mayor, precisamente, en el museo de la Estancia, hoy Museo Jesuítico Nacional de Jesús María.

A posteriori de la declaración de la estancia como Monumento Histórico Nacional, inició allí la labor de reconstrucción del edificio, encontrándose con una villa de emergencia, por lo que debió  comenzar por realizar una tarea de carácter social, de erradicación y nuevo asentamiento de las personas que habían levantado precarias viviendas en el sitio.  Luego, la restauración propiamente dicha de la capilla y más tarde, la creación del museo, para lo que recorrió incansablemente las demoliciones de Córdoba y rescató del despojo o del olvido, verdaderos tesoros del arte colonial que, ahora recuperado y clasificados por él, tienen allí ámbito propicio para la veneración o contemplación de los visitantes.

Por cierto, no fue ésta su única labor.

Ejerció  la cátedra  en el Colegio del Salvador en Buenos Aires, de la Inmaculada Concepción en Santa fe y en Córdoba. Dictó cursos en varias Universidades Nacionales y extranjeras. Organizó en Salta el Museo Arqueológico del Norte. Fue director de la Academia Literaria del Plata. Integró la Junta de estudios de Historia Eclesiástica Argentina y la Revista “Estudios”. Fue jefe de publicaciones del Observatorio de Física Cósmica de San Miguel. Colaboró en 1964 y 1966, en la Bienal Americana de Arte de Córdoba. Presidió la Dirección Nacional de Arqueología. Fue delegado de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos para las provincias del Norte, Centro y Oeste.

Sus trabajos de investigación los reunió en libros como: Antología Castellana, El teatro en la época precolonial y colonial argentina, La Agricultura en las misiones guaraníticas  e Historia de los Establecimientos Rurales Jesuíticos, entre otros títulos.

A su gran personalidad científica unía otras condiciones del carácter que hacían sumamente agradable su trato, como la simpatía, el humor y la bondad, que no era especulación ni argucia sino auténtica y espontánea expresión de su espíritu generoso.

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Fasce, Antonio

 

De origen italiano,  estudió dibujo y pintura en Florencia bajo la dirección de consagrados artistas como Girolano, Becucci, Ángel y Dono Lombardini. Tenía antecedentes de trabajos meritorios realizados en la Iglesia de Diamante y el Obispado de Paraná (E. R.) y la Iglesia de San Francisco.

En la Iglesia de Capilla de los Remedios proyectó y ejecutó la decoración del templo y cambió íntegramente el pavimento teniendo especial cuidado de que armonizara con el resto de la decoración. Pintó los cuatro evangelistas en las pechinas, el profeta David en el tímpano; el cuadro del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo; ejecutó al fresco en el vano que queda en el frontón de la fachada, la imagen de la Virgen de los Remedios;  todo, con un profundo conocimiento de la plástica de la figura y del ornamento.

Decía un cronista de ese momento: “...De los detalles que adornan el conjunto de esta magna obra pictórica, no hablemos, nada dejan que desear en cuanto a los que expresan y sin temor a equivocarnos podemos afirmar que son los primeros que se aprecian en la Provincia por su  exquisito realismo, por su distribución artística y por su perfecta fidelidad al estilo renacimiento…“.

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Font, Antonio

 

Este prestigioso retablista nació en Mataró, Cataluña por 1854 y falleció en Córdoba en el año 1919. El profesor Infante presume que realizó estudios en la Academia de Bellas Artes de San Jorge.

Llegó a Córdoba a la edad de veintiún años, instalando un pequeño taller artesanal para construir altares de su autoría, en la primera cuadra de la calle Rivera Indarte, para pasar luego a la calle Rosario de Santa Fe. Dice el Prof. Infante que “Don Antonio enseguida vio, en nuestra Córdoba, un campo propicio. Sus innumeras  iglesias eran grandes recintos vacíos, hasta bien entrado el siglo XIX.  Había algunas que no tenían ni escaños, [solo estaban] blanqueadas por dentro…"   

En la década de 1880, uno de sus primeros trabajos fue la pintura general , dorado y restauración de la bóvedas de la Iglesia de la Compañía de Jesús, además de la confección de un frontal de madera tallada y dorado. Realizó el altar mayor y púlpito de las Catalinas ; pintado y dorado del altar mayor de las Esclavas, el dorado del púlpito y el tabernáculo de la Iglesia de la Merced. El taller de Font tuvo trascendencia nacional.

En la Iglesia de Capilla de los Remedios es el altar mayor el que acapara la atención, perteneciendo a su taller el resto de los altares.

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Gallardo, Rodolfo  (1930–1993)

 

Releyendo  al Arq. Juan Manuel Bergallo en sus comentarios biográficos sobre el arquitecto Rodolfo Gallardo, podemos enterarnos que nació en Saturnino María Laspiur, en el este cordobés, un 8 de febrero de 1930.

A pesar de los antecedentes políticos heredados de su padre el Dr. Alejandro Gallardo, que militó en la Unión Cívica Radical y fue senador provincial y luego vicegobernador de la Provincia de Córdoba (1936-1940) ; “ sus aptitudes e intereses lo llevarían a desarrollarse en otros ámbitos y así estudió y egresó de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba, donde descubrirá su verdadera vocación: la historia de la cultura y de la arquitectura en particular, y la actividad docente dentro de esa disciplina, investigando y profundizando sus contenidos en el contexto local, nacional y latinoamericano”.

Fue profesor titular de la Cátedra de Historia de la Arquitectura, en la F.A.U. de la U.N.C. , cargo obtenido por concurso, entre 1983 y 1993.

“La materia de grado, ”Historia de la Arquitectura Latinoamericana” fue creada por el Arq. Gallardo, y su programa curricular ha producido desde entonces el necesario conocimiento y reflexión, por parte de los estudiantes de la Facultad de Arquitectura, de la particular historia y realidad del medio cultural en el que estamos insertos y en el que deberán actuar profesionalmente.”

“Los mismos conocimientos curriculares fueron trasladados  a la Facultad de Arquitectura de la U.C.C., donde el Arq, Gallardo ocupó el cargo de Profesor Titular de Análisis Crítico de la Arquitectura III.”

Estudioso infatigable, realizó numerosos cursos realizados por el Instituto Interuniversitario de Especialización en Historia de la Arquitectura, con figuras de la talla de Pevsner, Argán, Taylor, Chueca Goitía, Scully, Banham y Eco.

Fue, además, miembro fundador y activo participante del Instituto Argentino de Investigaciones de Historia de la Arquitectura y Urbanismo.

En 1963, en Brasil, realizó investigaciones sobre características regionales del Barroco Mineiro. Entre 1973 y 1974, fue becario de la O.E.A., en Méjico, donde realizó estudios sobre Conservación y Restauración de Bienes Culturales.

“Desde 1969 , como profesional de la entonces Dirección de Historia, Letras y Ciencias de la Provincia, y luego, a partir del 13 de octubre de 1976, como Director de esa repartición, intervino personalmente en la restauración y puesta en valor de un importante conjunto de monumentos históricos que hoy constituyen un significativo legado para todos los cordobeses : la Casa de Caroya ,  el Oratorio del Rosario de Avellaneda, las iglesias de san Roque y del Pilar en Córdoba, la Casa Natal del Cura Brochero en Santa Rosa de Río Primero y la Casa Ordoñez, ex Casa de Gobierno y sede tribunalicia, hoy sede de la Biblioteca Córdoba, entre otros.”

En base a sus méritos,  fue nombrado Vocal de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, y  Miembro de Número y luego Presidente de la Junta Provincial de Historia de Córdoba.

“Pero quizás, sean sus escritos los que mejor sintetizan su fina  sensibilidad, su vena poética, sus múltiples intereses y su amplia erudición.”

Sus escritos en la Voz del Interior en la década de 1980; La Iglesia del Bom Jesus de Matozinhos de Congonhas do Campo; La Arquitectura Religiosa de Córdoba en el período hispánico; La Casa Grande Caroya, predilecta de la Historia; Las Capillas Rurales de Córdoba; El Monserrat, trescientos años; y Las iglesias antiguas de Córdoba son algunas de sus obras que merecen destacarse.

“La perdida temprana del Arq. Gallardo el 17 de agosto de 1993, a los 63 años, enlutó a la vida cultural cordobesa y su figura, dada la trascendencia de su trayectoria, se ha acrecentado hasta hoy.”

Efraín U. Bischoff cerraba su recordatorio en las III Jornadas de Alta Gracia:

“… no es necesario hacer una circunstanciada revisión de sus títulos. Muchas veces éstos, no dan la verdadera dimensión de una personalidad. En Rodolfo Gallardo estaba un fornido estudioso y un hombre que practicaba la gimnasia de la moral y del acento amistoso, cotidianamente, con permanente lozanía. Hizo siempre lo que le dictó su corazón, en los trances de la incertidumbre y en aquellos donde sabía de su futuro éxito. Lo doloroso no es que haya muerto. Lo doloroso es que ya no podemos escuchar su palabra ni aprender la metáfora de sus lecciones.”  

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Grenón, Pedro

 

Frente la Capilla de Santa Ana en Córdoba Capital, una plazoleta, casi totalmente cubierta por un hermoso palo borracho, evoca el nombre del Padre Pedro Grenón.

Este gran sacerdote jesuíta fue un historiador preocupado por el patrimonio de Córdoba. Tuve la dicha de conversar en varias oportunidades sobre temas relacionados con la historia del jesuitismo.  Por alguna razón que desconozco, una imagen me viene a la memoria sobre otras muchas: … ya muy mayor, con su larga sotana que hacía tiempo había pasado de negra a gris ratón, con una brocha en una mano y en la otra un balde con cal, lentamente pintaba de blanco los graffitis de inapropiadas leyendas que habían pintado en la  fachada del Colegio de Las Huerfanas mientras que, amablemente, saludaba a los transeuntes

“El padre Pedro Grenón, nació en Esperanza, Pcia. de Santa Fe, el 26 de julio de 1878, inició sus estudios primarios en la escuela local prosiguiéndolos en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe.  Ingresa en el Noviciado de los jesuitas,  en Córdoba en el año 1888, completando luego sus estudios en lenguas, filosofía y teología en España. El 26 de julio de 1911, es ordenado sacerdote jesuita. Al regresar al país se desempeñó como profesor de francés e historia en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe. Es trasladado a Córdoba en 1914, donde comienza a trabajar con los vecinos de los barrios más pobres de la ciudad.”

“Sus superiores le encargaron historiar todo lo referente a la Compañía. Fue fundador de la Academia de Historia de Córdoba, miembro de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina, miembro de la Junta Provincial de Historia, vocal del Congreso Argentino del Norte y Centro, Consejero de la Primera Semana de la Historia de Córdoba, presidente de la Comisión de nomenclador de calles y monumentos de Córdoba, delegado al Centenario de la fundación de Villa Dolores, premiado por su Historia de Laguna Larga. En 1973 donó a la Municipalidad de Córdoba, toda su producción literaria e histórica. Murió el 3 de abril de 1974, en la Clínica Reina Fabiola de Córdoba.”

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López, Martín S.J. (1686-1726)

 

Nació junto a los Pirineos, en la pequeña población de Hecho, provincia española de Huesca,  el 10 de noviembre de 1686 . Pasó su infancia en las estancias de Aragón y a la hora de comenzar sus estudios se trasladó a una población ya desaparecida de Zaragoza. Aprendió filosofía y se acercó al padre Miguel Jerónimo Monreal, quien lo condujo a la vida religiosa. A pesar de que el Padre Provincial no quería admitir jóvenes en el Noviciado en esa época, se trasladó a Roma y allí consiguió ser admitido por el Padre General.

A  los 23 años de edad, ingresó a la Compañía de Jesús y el 11 de febrero de 1710, comenzó su viaje a América del Sur, junto a otros 45 futuros misioneros. Ocho meses después piratas holandeses interrumpieron su viaje; lo apresaron al igual que a otros 33 misioneros destinados a Chile, siendo arrojados en Lisboa sin sus pertenencias.

A pesar de los 14.000 pesos que se lograron recolectar en la capital portuguesa como para que la misión no fracasara, se vieron forzados a regresar a Sevilla.  En esta ciudad  se desempeñó como profesor de filosofía.

Por fin partieron de Cádiz, llegando a Buenos  Aires el 8 de abril de 1712. En esta Provincia Jesuítica del Paraguay, Martín López comenzaba su vida como jesuíta. Estudió en el Noviciado de Córdoba. Pasó a Santiago del Estero, donde realizó sus últimos votos en 1726. Fue allí donde, entre sus habituales actividades pastorales, se encargó de la construcción de la Casa de Ejercicios.

Su destino definitivo será la Estancia de San Ignacio de los Ejercicios, de Calamuchita, establecimiento agrícolo-ganadero, que formó desde sus comienzos. En el transcurso de 1728 el padre Provincial lo designó “Procurador General” de la Estancia.

Pasó a residir en forma permanente en la Estancia, siendo liberado de toda actividad que no sea la específica de la administración de la misma, acompañado por el hermano portugués Domingo Duarte.

Realizó una eficaz y prolija tarea, formando y llevando adelante una importante empresa, la más extensa Estancia Jesuítica, recibiendo en varias oportunidades múltiples elogios por parte del padre General de la Compañía.

Cuenta su biógrafo el Padre Orozs que todos los domingos o días festivos se juntaba una verdadera muchedumbre, en especial de negros esclavos, para escuchar las arengas del padre López; quien “amaba ponerse debajo de todos, huyendo de las prefecturas más esplendidas que ofrecía Roma, las acciones notables hechas por él, apocarlas. La fuerza en el decir y otras cosas de donde se siguiera celebridad o fama, incubarlas. Ingenioso en atribuir a Dios y a los otros el éxito de los trabajos.”

Intenso fue su trabajo en los diez primeros años de esta estancia y el día que cumplía los cincuenta años de edad, el 10 de noviembre de 1736, dejó de existir en su lugar de trabajo. En la Compañía  se lo recuerda como el "Padre Estanciero" por antonomasia.

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Mena, Alfiero

 

Alfiero Mena nace en Treviso (Italia) el 17 de octubre de 1933 y recibe de su padre y maestro la pasión por las esculturas en hierro. Estudia en Venecia, accede a la Medalla de Plata de la Academia de Bellas Artes de Venecia por su obra "Autunno" con tan solo 17 años y finalmente se radica en Roma como Docente de la Cátedra en el Instituto Estatal de Arte Sacro de la Capital de Italia.

Se especializa en el uso del hierro, bronce, terracota y resinas. Con ellas vuelca su expresionismo hacia el arte religioso o motivos que sintetizan el drama de la condición humana.

En 1998 el Dr. Nelson Filippi visita el taller de Mena en Roma juntamente con un amigo de ambos: Giorgio Todrani. De ese encuentro, nace el deseo espontáneo del artista que una de sus obras, en testimonio de solidaridad, se emplace en la Provincia de Córdoba.

Durante el Jubileo del 2000, el "Lux Mundi" es premiado en un concurso realizado por una Comisión del Vaticano como "La Escultura del Siglo" y entronizado en la Basílica de Santa María del Pueblo en Roma.

El boceto de "Lux Mundi" bendecido por Juan Pablo II el 20 de abril de 2000 es entronizado honrando la Iglesia Parroquial de Bell Ville.

La obra de 3,8 metros de alto es fuertemente expresionista, una cruz insinuada donde un Cristo crucificado asemeja flotar en el aire con los brazos extendidos reflejando ofrecimiento y acogimiento. Hierro y bronce en una conjunción de fuerza, amor y piedad.

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Moyano Oscariz, José

 

Don José Moyano Oscariz, “ hidalgo notorio”, nació en Córdoba alrededor de 1689 y tomó como segundo apellido el de su abuela paterna.

Su padre fue el maestre de campo don Gil Moyano Cornejo, quien a su vez,  era hijo del capitán Melchor Moyano Cornejo y de doña María de Oscariz Beamont y Navarra.

Su madre fue doña Antonia de las Casas y Ceballos, quien a su vez, era hija del capitán Francisco de las Casas y de doña María Jaime de Ceballos.

Don José, tuvo el grado de maestre de campo en la carrera de las armas y fue alcalde de segundo voto en 1712, en el cabildo de Córdoba. De primer voto en los años 1736, 1752 y 1762.

El 25 de junio de 1720 adquiere a doña Isabel Moyano Cornejo las tierras que por primera vez se mencionan como “Candonga”.

El 14 de agosto de 1730, se casó con doña Josefa Sarmiento de Ceballos, que testó el 22 de junio de 1786. Era hija del sargento mayor Francisco Sarmiento de Figueroa y de doña Pabla de Ceballos. Moyano Oscariz era algo mayor cuando se casó, tenía un capital de más de siete mil pesos. De este matrimonio no hubo sucesión.

Fue procurador general de la ciudad en 1737 y desde el 2 de julio de 1738 ocupó el cargo de regidor propietario, por renuncia que en su favor hiciera don Ignacio de las Casas y Ceballos. El 6 de septiembre de ese año, el gobernador don José de Santiso y Moscoso lo confirmó en el cargo, ejerciéndolo prácticamente hasta suerte acaecida el 4 de junio de 1778.

Se puede señalar que, probablemente, fue el último encomendero que hubo en Córdoba con los indios de Ministalalo, de los que recibió investidura en segunda vida el 9 de abril de 1739, por fallecimiento de su padre.

El 21 de mayo de 1770, otorgó testamento in scriptis; constando en él, su propiedad  sobre la capilla y estancia “El Rosario de Santa Gertrudis” y la disposición de fundación de una capellanía. El 28 de noviembre de 1774 dio poder para testar y sus albaceas labraron su testamento el 22 de junio de 1778.

Al día siguiente de su muerte, fue enterrado sin pompa, con el hábito de San Francisco, en la Capilla del Señor Crucificado de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced.

Tomado de CANDONGA, revelaciones históricas

De Alejandro Moyano Aliaga. Córdoba, 1976

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Pons, Rosendo

 

Este Maestro Albañil, de origen español, tenía su residencia en la ciudad de Córdoba, en calle Velez Sarsfield 143. En 1890, comenzó la construcción de la iglesia de la Villa del Tránsito en el Dep. San Justo, proyectada por el Ing. Baravino.

En el año 1908, construyó el edificio Departamental de la Villa de Tulumba, por licitación pública, de acuerdo al proyecto y planos aprobados por el Gobierno de Córdoba.

Integró el equipo de construcción de la Iglesia de Capilla de los Remedios.

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Sesmero González, Alejandro

 

Nació en España. Egresó como arquitecto de la Escuela Especial de Arquitectura de ese país, institución creada por la Reina Isabel II en 1884 y que actualmente es la Facultad de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid.

Se supone que llegó a la Argentina, antes de 1889, año en que fue nombrado  profesor titular de la Cátedra de Arquitectura y Dibujo,  en lo que hoy es la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales  de la U.N.C. El 16 de marzo de 1891 rinde examen general de ingeniería civil y a partir de allí, puede firmar sus trabajos como arquitecto o ingeniero según los casos. Fue profesor titular de las cátedras de Proyectos, planos y presupuestos; Arquitectura I y Arquitectura II, hasta su muerte en 1914.

Se estima que en los últimos años del siglo XIX gozaba de gran prestigio en el ambiente académico de la Universidad, ya que en momentos que era Rector el Dr. Telasco Castellanos, se le encargó la ampliación del edificio del rectorado construido por los jesuitas.

En la Iglesia de Capilla de los Remedios le corresponde la autoría de la cúpula y la fachada, también de líneas italianizantes.

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Vespignani, Ernesto

 

Don Bosco quería que sus hijos fuesen no solo ejemplares religiosos  sino que estuviesen también, debidamente preparados en el saber profano. Un caso realmente destacable es el del Padre Ernesto Vespignani, nacido en Lugo, Italia. Trabajó varios años en nuestro país, donde falleció el 4 de febrero de 1925.

Cultivó la arquitectura religiosa con tal competencia que mereció las siguientes distinciones:

Buenos Aires, 1910: Primer Premio, Medalla de Oro en la Exposición Industrial del Centenario.

Montevideo, 1920: Primer Premio, Medalla de Oro, en el Primer Congreso Panamericano de Arquitectos 

Santiago de Chile, 1923 y 1924: Primer Premio, Medalla de Oro, por sus trabajos de arte religioso, en el Segundo Congreso Panamericano de Arquitectos.

Lima: Medalla especial otorgada por el Gobierno del Perú  por el hermoso frente del templo de  María Auxiliadora.

Fue miembro correspondiente de la Real Academia de San Lucas; autor de los proyectos de los templos de San Carlos, Santísimo Sacramento de la Capital Federal, de la Catedral de Viedma, Fortín Mercedes, Colegio San José en Rosario, Basílica de Vignaud y otros.

Catedral de Viedma

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