|
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Victorio Zedda apretó contra su cuerpo una decena de ladrillos.
Gotas de transpiración se deslizaron por su frente mientras los
depositaba junto a la pared recién iniciada. Repitió la tarea y
la pila fue creciendo; una vez conforme con el número acumulado
acercó un balde con cal y, cuchara en mano, emprendió la
colocación prolija, meticulosa. Era lento pero seguro en sus
movimientos, el material era dispuesto en la medida justa, no
sobraba, no faltaba. Cada ladrillo se asentaba firme, tomaba
cuerpo solidarizándose con la mezcla. La pared crecía y lo iba
ocultando. El muro le daba sombra, se volvía extensión
y envoltorio de su cuerpo.
Un joven poeta, portador de duendes, lo espió, midió cada uno de
sus movimientos, analizó su paciencia y su entrega. El escritor
imaginó como traducirlo en letras buenas, en palabras blandas.
Las manos del escritor lo calcaron sobre el papel y así, el
albañil cobró vida, perduró y deambuló definitivo por los
tiempos.

|
Oda al albañil tranquilo (Pablo Neruda)
El albañil
dispuso
los ladrillos.
Mezcló la cal, trabajó
con arena.
Hombros redondos, cejas
sobre unos ojos
serios.
De un lado a otro iba
con
tranquilas manos
el albañil
moviendo
materiales.
Y al fin
de
la semana,
las columnas, el
arco,
hijos de cal, arena,
sabiduría y manos,
inauguraron
la sencilla firmeza
y la frescura.
Ay, qué lección
me dio con su trabajo
el albañil tranquilo!
|
 |
No lo
escribió, al signo de admiración lo dibujó. Lo moldeó con
cuidado al igual que el albañil con su pared. Caminó hacia el
viejo sauce, se sentó sobre el banco de piedra abrazado por la
serena sombra. Observó por encima del papel garabateado, su
mirada cruzó la calle. Vio moverse a alguien bajo la glorieta
del "Vaticano", temió ser descubierto y volvió su vista sobre el
papel. El albañil flotaba en cada renglón, en cada línea
escrita. El poeta pensó un instante y sonrió satisfecho: "al
albañil de mi "Kremlin" yo sí lo he visto poner ladrillos
mientras que mi vecino de enfrente nunca vio ni verá al suyo
hacerlo". Era una buena forma de iniciar una discusión. Decidió
que, al atardecer, se cruzaría.

A
unos 80 km hacia el norte de Córdoba Capital y sobre el
emblemático Camino Real, se levanta Villa del Totoral. La zona,
conformada por extensos llanos ideales para la agricultura,
presenta alguna suave colina, un cristalino arroyo y una tupida
arboleda que invita a las caminatas.

La
ciudad concebida como un tradicional damero encuentra su centro
en la obligada Plaza nacida con el origen del pueblo mismo.
Aquella primera Villa General Mitre, fundada en 1860, adoptaba
el nombre del mismo guerrero para identificar a su plaza
central. Recién en 1913 dicha denominación es reemplazada por la
actual: Plaza San Martín.


El
poeta español Rafael Alberti supo habitar en Totoral en sus años
de exilio. Su amor por el pueblo es retribuído en un árbol de
Encinas plantado en su homenaje en dicha plaza. Al centro, una
escultura de San Martín, obra del artista Enrique López, dirige
su mirada hacia la Iglesia Nuestra Señora del Rosario.

Las tierras destinadas a la construcción de la Iglesia son
cedidas en 1870 en carácter de donación por Narciso Navarro. Las
obras se iniciaron inmediatamente concluyéndose con la
inauguración al cabo de dos años. Se coincide con que la advocación
sea hacia la Virgen del Rosario. Su primer Cura y Vicario será
el Presbítero Domingo Luque.
El templo es de planta basilical inscripta en un
rectángulo de 31,35 mts. de largo por 14,80 mts. de ancho, con
nave central y dos laterales.
Después de trasponer la puerta cancel se visualiza el
grácil perfil del arco carpanel que limita el sotocoro.


Pilares cuadrados con pilastras adosadas, sostienen
cinco tramos de arcos formeros de medio punto, los cuales están
contorneados por una proporcionada arquivolta que nace en la
imposta de cada uno de ellos. Deberá sumarse los dos tramos de
los laterales del presbiterio que son de menor luz y cegados.
La bóveda de cañón corrido cuya generatriz es un arco
carpanel, con una luz de 7,35 ms, tiene cinco tramos
determinados por los arcos fajones en correspondencia con los
pilares. Presenta lunetos pequeños en el centro de cada tramo,
los cuales contienen ventanas con vidrio repartido, que dan una
tamizada iluminación al sagrado recinto.

En el arranque de la bóveda, la imposta se extiende
desde el coro alto al muro del testero. Debajo de ella, y en
igual recorrido, una cornisa divide el plano visual que se
extiende desde la cúspide del arco formero hasta la imposta
corrida.
Las dos naves laterales están ritmadas por arcos
diafragmáticos de medio punto y la cubierta esta livianamente
resuelta con cielorraso con maderas machiembradas con pendiente
definida hacia el exterior y pintadas del mismo color de los
muros.
La nave del lado de la Epístola tiene a sus pies, la
escalera que conduce al coro alto y al campanario; culminando en
el altar del Sagrado Corazón. Detrás del cual se encuentra la
sacristía.



La nave del lado del Evangelio termina en el camarín
de la Virgen Nuestra Señora del Rosario, que ocupa el
lugar de la contra sacristía.
Las tres naves están cubiertas con techo de chapas de
zinc a dos aguas.

El plano de la fachada que mira hacia el este, está
retirado de la línea municipal generando un atrio, sin
cerramiento frontal y enmarcado lateralmente por las
construcciones lindantes.

Con
un estilo arquitectónico que responde a la escuela italiana, la
estructura se levanta con pautas de marcada simetría y
simplismo.
La presencia de tres puertas está indicando la disposición
interior del templo.


La
puerta central, de mayor dimensión, está enmarcada en una
variación de alfiz, con sus enjutas contorneadas y puntilladas.
El conjunto está coronado por un tímpano formado por las
arquivoltas de un arco carpanel.
Torres iguales se expresan a ambos lados del cuerpo central. Dos
líneas verticales de dovelas simuladas en argamasa, con desplaz
de media, ubicadas en correspondencia con la dimensión de las
torres, intentan dar la sensación de que las mismas comienzan
desde el suelo. Las dovelas llegan hasta un friso rematado en
cornisa. El cuerpo superior de la torres está limitado en su
contorno por una prominente cornisa para luego rematar en un
chapitel de base hexagonal con cruces de hierro forjado en el
pináculo. Cada cara de las torres poseen una abertura con dintel
de arco de medio punto. En la torre de la derecha, se encuentra
el campanario.

En
el cuerpo central de la fachada, en su eje de simetría vertical,
tiene fuerte presencia, la ventana trifora del coro alto. Sobre
ella, un óculo permite la ventilación del entretecho.

El
frontis, de marcada pendiente
que
copia la del techo,
está
bordeado por una moldura bajo la cual se dibuja una greca y
remata en un pináculo con cruz de hierro forjado.


De las tierras:
|
Antes de la Conquista |
Los Comechingones fueron los originarios
del lugar. Sus hábitos los convertía en grupos sedentarios
dedicados a la agricultura, la ganadería, dominando el arte
de la alfarería y el de los tejidos. |
|
Llegada de los colonizadores |
El avance de la colonización potenció el
asentamiento de postas y estancias. Las mismas se
expandieron a lo largo del Camino Real sirviendo de
reparador descanso para los viajeros que deambularon por lo
que empezó a llamarse Valle de Cavisacate nombre asociado a
"cavisacat" que en lengua originaria significa algo así como
"sitio de caida o lugar del golpe". La tradición atribuye a
un expedicionario de nombre Antón Berrú el haber sufrido una
rodada con su caballo, de resultas de los cual nace el
nombre de la región. |
|
1576 |
Se inicia el fraccionamiento de las
tierras del Valle de Cavisacate por decisión de Jerónimo
Luis de Cabrera. |
|
1590 - 1591 |
El Capitán López Correa recibe, en
carácter de merced, vastas extensiones recibiendo el mandato
de crear una Posta. A poco de hacerlo transfiere la misma a
Pedro Luis de Cabrera quien será el que se afianzará en el
lugar a partir de la Estancia San Esteban del Totoral. A la
muerte de Don Pedro, la Estancia y su Obraje habían crecido
significativamente. Sus hijos herederos resuelven su
subdivisión y es así que la propiedad deviene en: San
Antonio de la Buena Vista o Totoral Chico ubicada hacia el
noreste, San Esteban del Totoral o Totoral Grande asentada
sobre el noroeste y finalmente una tercera fracción
identificada con el primigenio obraje que pasó a ser
conocida como Curtiduría. |
|
1860 |
Será el Dr. Félix de la Peña quien, en su
carácter de Gobernador dicta, con fecha 6 de agosto de 1860,
una normativa provincial, expropiando las tierras de San
Esteban del Totoral. El interés de tal decisión es el de
crear una comunidad en el lugar; es así, que en pocos años,
la Villa General Mitre toma forma definida. Este nombre,
obviamente en homenaje al militar triunfador de Pavón, muta
al de Villa del Totoral en años posteriores conservándose
hasta la actualidad. |
Datos complementarios:
Las fiestas patronales son el tercer domingo de octubre.



|