CAPILLA DE LA CONCEPCION (Departamento Cruz del Eje)
En la ciénaga,
apartada y solitaria
Un tímido
pájaro se oculta gorjeando una canción
Solitario
zorzal,
El viejo pastor
retirado, entregado a sí mismo, entona su canción
Canción de una
sangrante garganta,
Canción de la
vida derramada por la muerte
(porque yo lo
sé bien, hermano querido
Si no pudieras
cantar, seguramente morirías).
Cuando las
últimas lilas estaban en flor (Fragmento) - Walt
Whitman
Su
terroso cuerpo se irguió pausadamente, emanó debilidad y
resignación mientras gambeteaba al rebaño; se movió lento para
no distraer a los monocordes ladridos de los obreros perros ni
alterar el sordo ronroneo de los pajonales acostados por el frío
viento del sur.
Se acercó sin terminar de enderezar su columna; la
sonrisa, mostrando amarillo tabaco y ausencias irreparables, se
le hizo grande en el rostro. Rasgos pétreos copiados, cual espejo, del paisaje seco y agreste.
Acariciadas
por la brisa, las alas del zorzal cobraban vida en la arpillera
que cubría sus hombros. De allí nacía el canto armónico, triste
y profundo que habíamos escuchado. Música que acompañaba y daba
vida a su soledad.
Era la exacta pieza de un rompecabeza irresuelto, era
el hombre que estaba en el lugar y en el momento justo.
El sabría orientar nuestros pasos hacia la Capilla de
la Concepción. El sería quien acomodaría en su justo lugar las
vagas referencias que nos hablaban de su existencia, él
descartaría cada una de las muchas inexactitudes y
transparentaría las válidas pocas certezas.
Fue él, quien alzando su bastón, nos señaló una huella
que se hundía hacia el oeste serrano mientras aseguraba:
“metanlé, son unos pocos kilómetros, crucen el río y a poco de
andar, van a ver que la encuentran”.
Los datos suministrados por
aquel hombre bueno
nos alentaron a intentar la búsqueda.
Uno,
dos, cinco, diez kilómetros.
Maravilloso
paisaje de montaña
que el invierno pintó de amarillo dorado,
un sol ahogándose en las
cristalinas aguas del río
San Guillermo,
manchas de nieve
aún
persistentes
y rebeldes,
desprolijas pinceladas blancas sobre un profundo azul cielo,
dos cóndores majestuosos
vigilandonuestro paso;
hasta que, luego de
casi catorce kilómetros,
divisamos fugazmente la espadaña
detrás de una loma.
La habíamos encontrado o mejor aún, ella nos había encontrado a
nosotros.
Estamos en el extremo sur del departamento Cruz del Eje.
Detrás
de las Cumbres de Gaspar, al oeste de la Capilla, están los
departamentos de Pocho y Minas.
En un predio cercado con el clásico alambrado de campo, en la
soledad más absoluta, se levanta la Capilla de la Concepción.
Pajonales, árboles secos, algunas taperas que conocieron tiempos
de función, son su entorno inmediato.
Al norte se divisa, arroyo seco de por medio, el campo santo.
Tiene planta rectangular de una sola nave de 17,60 m por 5,40
m.
Sus paredes de gruesos ladrillones sostienen un techo a dos
aguas de chapa galvanizada. Del lado de la epístola, la
sacristía de 5,00 m por 5,00 m, tiene techo más bajo,
también a dos aguas y de igual material.
Del mismo lado, una escalera exterior, permite acceder al coro
alto y tocar el par de campanas de distinto sonido, alojadas en
la espadaña.
La fachada de arquitectura muy simple, como todo el conjunto,
tiene en su eje vertical, una puerta de madera de dos hojas de
abrir, con dintel en arco rebajado. Posee un sector superior
vidriado, que se constituye en el único ingreso de luz natural
que posee la nave. Dos pilastras, apenas marcadas, acompañan a los lados hasta la altura del comienzo de la cubierta, donde
el plano del imafronte sale hacia fuera en el mismo de las
pilastras.
El rectángulo vertical que corresponde al ancho de la nave, está
ampliado por un contrafuerte del lado izquierdo, en el mismo
plano de la fachada y por la espadaña del lado derecho, con su
propio contrafuerte. Esta espadaña, que posee un solo vano con
arco de medio punto, es más baja que el remate central; el
cual, esta resuelto con la combinación de dos cuartos de
círculo más un pórtico con arco de medio punto.
Esta construcción, asemeja otra espadaña, donde probablemente se
alojaron dos campanas, en los travesaños de algarrobo apoyados
en la pilastra central.
Dos pináculos de sección circular, ubicados en los bordes,
rematan con sendas cruces de hierro forjado al igual que el
pórtico central.
Las cuatro fachadas están terminadas con revoque a la cal, que
hace un gran esfuerzo por resistir los embates del paso del
tiempo.
Habíamos conocido, al menos por fuera, la Capilla que tantas
veces quisimos visitar.
Sabiendo
que se escuchaban de largas distancias,
tocamos
las campanas en repetidas oportunidades
con
la
ilusión
de que alguien se acercara
y así poder
indagar sobre la historia de esta obra. Fue en vano.
Ese día completamos el itinerario que teníamos previsto. A la
noche, intentamos ubicarla a través de una herramienta como
Google Earth.
Para nuestra satisfacción encontramos algunas fotografías
interiores y una dirección de correo electrónico, lo que nos
hizo dar esperanza
de encontrar a alguien que conociera los
orígenes de esta capilla, más allá de las investigaciones a
realizar en los repositorios específicos.
Hechas las gestiones necesarias nos contactamos con Humberto
Ricardo Portela, quien el
7
de agosto de 2009,
nos contaba:
“Martín Portela, su esposa Magdalena y sus tres hijas, oriundos
de Valladolid, España, ingresaron a las Provincias Unidas del
Río de la Plata, por Chile, a principios de la segunda década
del siglo XIX.
Martín compra la estancia de La Candelaria a un militar.
En ella estaban los presos escoceses de la Invasiones inglesas.
Las hijas de Portela formaron pareja con los ingleses, ya
convertidos en peones,
y
tuvieron con ellos varios hijos,
conservando para todos los vástagos, el apellido Portela.
Entre ellos, Martín, Solano y Francisco Javier son los
fundadores de la Capilla de la Concepción, que construyeron a lo
largo de los años 1897
y
1898
(*), fechas grabadas en el coro alto.
Sus restos descansan en la capilla.
Se dedicaron en vida, a evangelizar a los naturales de la
región. Tarea que realizaron en Cerco del Sermón, cuyas ruinas
se conservan en un paraje próximo a la Capilla.
Aparentemente, la precariedad del oratorio que disponían los
llevó a construir la actual Capilla de la Concepción, dentro de
los campos de su propiedad, en el sector mas elevado de un
vallecito, que toma su nombre, cerca de las Cumbres de Gaspar.
Desarrollaban su catequesis a lo largo de los 37 puestos que
tenía la estancia en aquel entonces.
Los ladrillones fueron quemados en hornos levantados en el
lugar, al igual que la cal; la piedra utilizada corresponde a
canteras cercanas.
Existió un pretil que fue retirado a mediados del siglo pasado,
y en ese tiempo se construyeron los contrafuertes que posee la
fachada este, por fallas estructurales.
Con noventa y dos años, vive en cercanías de la Capilla don
Ricardo Portela bisnieto de Francisco Javier, uno de los
fundadores.
Aproximadamente a un kilómetro, al norte de la Capilla se encuentra el
casco de lo que es la actual estancia de la Concepción, de
arquitectura colonial y que se asienta en lo que fue uno de los
principales puestos de la estancia.
El busto del venerable Cura Brochero,
(1840-1914)
ha sido
construido a título de homenaje, pero no participó en la
fundación de esta capilla".
(*) La fecha de fallecimiento del fundador Francisco Javier
Portela y las fechas atribuídas a la construcción de la Capilla
harían concluir que Francisco Javier fue parte sustancial del
proyecto más no llegaría a ver, en vida, su obra concretada.
Se transcribe textualmente, el aporte a la tradición oral
efectuado por Etel Dalila Portela, dando cuenta de los recuerdos de su madre Marta,
oriunda del paraje Santa Rita:
“Las ruinas de habitaciones que se pueden observar en el sitio
de la iglesia de la Inmaculada Concepción, eran utilizadas por
los vecinos que asistían a misa; los llamaban “cuartos” y cada
familia poseía uno, donde se cambiaban de ropa sobre todo las
mujeres que debían entrar de vestido a la iglesia, y niños;
luego de trasladarse varios kilómetros a caballo; ésto hasta la
década del 70.
Algunos vecinos vendían comestibles que los feligreses consumían
ya que permanecían todo el día en el predio pues se celebraban
varias misas diarias (algunas a la mañana, otras por la tarde).
Era común la venta de tabletas y chocolate para niños y mujeres,
quienes los tomaban sentados en un saliente de las paredes
internas de las habitaciones que servían de improvisados bancos.
En otros cuartos se vendían empanadas, asados de cabrito,
cordero o lechón y bebidas.
Entre el 1960 y el 1970 la mayoría de la gente se trasladaba a
caballo, luciendo los mejores aperos para la ocasión.
Hasta la década de 60 se acostumbraba que las familias que
poseían imágenes religiosas que veneraban en el hogar, las
trasladasen en procesión los días previos al 6 de enero para
acompañar la procesión de la patrona “La Purísima”. Algunas
imágenes que recuerdo son San Isidro y La Virgen del Valle, ésta
por promesa de su dueño Florencio Portela ante la sequía del
’37. Le hacían decir misa todos los 4 de enero; luego, continuó
esta tradición la familia de su hijo Reinaldo Portela hasta
comienzos del 70.
La Capilla cuenta con una imagen de la Virgen de Fátima que es
trasladada anualmente, visitando semanalmente la casa de las
familias que desean recibirla y rezarle la novena.
Un año lo hace hacia el este del Rio San Guillermo, recorriendo
la zona de Loma Grande, Los Divisaderos, Cuchilla Nevada, o sea
la zona de la Pampa de Agua Fría.
Al año siguiente recorre el vecindario que esta al sur y oeste
de la Capilla por los parajes, Santa Rita, Ciénaga de Britos,
Potrero de Marques, hasta Cañada del Rosario y Ojito de Agua.
En la actualidad el recorrido es más breve debido a la escasez
de habitantes de toda esta zona rural y disminución de esta
manifestación de fe. Así también han disminuido los días
dedicados a las fiestas patronales; los que duraban una semana,
ahora solo duran un día.”
Julio de 2010
Imágenes circa 1950
Datos complementarios:
El 6 de enero se conmemora en la solitaria Capilla la veneración
a la Virgen de la Inmaculada Concepción.
Se desconoce porqué se eligió
este
día cuando,
en realidad,
el santoral
(desde
1854)
marca al
8 de diciembre
como fecha para su homenaje.
Actualmente
la Capilla
depende de la Parroquia de Salsacate.
Ubicación de la Capilla:
31º 12’ 26,33” S.
64º 55’ 2,73” O.
1.770 m. s. n. m.
Valle de la Concepción
Pedanía Candelaria
Cruz del Eje
Fuentes de consulta:
Agradecemos la
deferencia de Humberto Ricardo Portela,
de
su hijo Leandro
y de Etel Dalila Portela.
Las fotos interiores corresponden a Leandro Portela.