Tierra
moldeada por manos comechingonas. Morteros, pictografía, rastros
inconfundibles de aquella historia. Aleros cobijando miradas
extasiadas por la libertad del horizonte. Suaves lomas,
atrapantes serranías, caudalosas y cristalinas aguas fluyendo
vida. Naturales del lugar se hacían llamar Ambayos y con su
nombre dieron identidad al pueblo: Amboy.
Cuna
de Dalmacio Vélez Sársfield, el Pueblo es uno de los más
antiguos de Córdoba; de hecho, existen referencias que ubican
hechos en 1588.
Familiares del fundador de Córdoba, Jerónimo Luis de
Cabrera, recibieron de sus manos el legado de estas
tierras las que luego fueron mutando de dueños hasta que
los Jesuítas accedieron a la posesión de las mismas. La
Estancia de San Ignacio, vecina a Amboy, sería un centro
vital para sus actividades.
Un Oratorio nacido en 1620 era el convocante de la fe en
aquel caserío que de a poco fue tomando forma.
Los restos del mismo aún se conservan como testimonio
vívido de aquellos tiempos (foto izquierda)
Sobre los restos de aquel Oratorio Samuel Sánchez con la
ayuda de un solo peón inicia en 1885 la obra de construcción
de la actual San José que finalmente concreta con su
inauguración en 1900 bendiciéndose en marzo de aquel año. La
leyenda popular atribuye a que el constructor cumplía con el
rito de rezar un padrenuestro cada vez que un ladrillo era
colocado.
En su interior, donde un atípico recurso arquitectónico
sorprende con un abovedado sustentado por leños, se
encuentran reliquias de gran valor histórico: una talla en
madera de la Virgen Dolorosa próxima al 1700, una imagen de
Nuestra Señora de la Merced datada en 1650 y que fue
propiedad de los hijos de una tradicional familia de la zona
conocidos como "los niños Medina", misales de mediados del
siglo XVIII.
Datos complementarios:
San José le da
cobijo a los horneros y su Propiedad Horizontal